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La Física en juego: construyendo para otros

Durante el estudio de máquinas simples (palancas), para la clase de FÍSICA, los estudiantes de grado séptimo (70) del Colegio Campestre Montecervino, realizaron unas carretillas para niños menores de 7 años.La intención del proyecto, además del aprendizaje de la física aplicada, fue la de aprender a trabajar por los demás y construir cosas útiles para otros.

 

La historia inventada por Sarah Manuela Bernal y narrada por Isabela Aranguren Ahumada, estudiantes de grado séptimo, fue escuchada por el atento grupo de niños. Al terminar de escucharla, todos los pequeños salieron a buscar los tesoros de los cuales hablaba la historia y que habían sido cuidadosamente escondidos por los jóvenes de grado séptimo. Cuando las carretillas fueron encontradas, los jóvenes acompañaron a los alegres niños en sus juegos.

 

En las fotografías podemos observar algunos momentos de la ceremonia de entrega de las carretillas a los niños de jardín de infantes y primero del Colegio Campestre Montecervino por parte de los alumnos de grado séptimo.

 

Abajo, se encuentran las imágenes y la historia para ser disfrutadas por ustedes.

Iván Darío Ramírez Orench

Tutor grado 7

 

EL INVENTO DE UN GIGANTE

Historia original – Sarah Manuela Bernal Serrano (grado 7) 

Adaptación – Iván Ramírez (Tutor grado 7)

 

Hace mucho, mucho tiempo, cuando los árboles eran enormes y muchos otros seres de la naturaleza como gnomos y hadas compartían con los hombres, existía un grupo de gigantes capaces de cargar las piedras más pesadas, de cavar los huecos más grandes y de labrar la tierra con sus propias manos. Eran felices de trabajar y trabajar, pero se sentían cansados.

 

Uno de estos gigantes, era un hábil e ingenioso inventor que dibujaba, construía y armaba máquinas que los demás no entendían. Los demás gigantes lo consideraban loco, hasta un día en el que inventó un aparato que podía llevar mucha carga, con muy poco esfuerzo. Y entonces se arriesgó a contarles a los otros gigantes.

 

Los demás quedaron sorprendidos y admirados con la genialidad del inventor y entonces le pidieron que construyera más de esas máquinas. Llegaron a tener muchos de esos ingeniosos aparatos, y los utilizaban todos los días para realizar su trabajo.

 

Un día llovió, y al día siguiente también, y así el tercer día. Continuó lloviendo sin parar por tantos días y días que todo se fue inundando hasta que fue imposible vivir allí. Todo fue quedando debajo de las aguas y los gigantes debieron abandonar todas sus pertenencias; inclusive las maravillosas máquinas que quedaron allí, enterradas bajo el agua y el barro.

 

Muchos años después, cuando la tierra secó, el lugar era un bosque de frondosos árboles y flores de colores. Unos enanos, habitaron el lugar y con el tiempo descubrieron las enormes máquinas que estaban enterradas que por supuesto no comprendían para que pudieran servir. Las utilizaron para hacer sus casas, los niños para jugar encima de ellas, para sembrar matas y otras cosas, pero no para trabajar, pues además eran enormes para ellos.

 

Pero allí, como parte de las cosas enterradas, apareció un libro de dibujos; Se encontraba dentro de un baúl que había pertenecido al gigante inventor. Era un libro de dibujos con todos los inventos del gigante.

 

El enano más sabio, determinado, se puso a tratar de entender cada uno de esos dibujos y descubrió, sorprendido el dibujo de las máquinas que tenían una rueda adelante. Entonces llamó a varios de sus compañeros y decidieron construir unas máquinas como esas, pero para su tamaño. Ahora todos los enanos las utilizaban para cargar piedras preciosas y para traer alimentos a sus casas.

 

Esos enanos aún habitan este lugar, y han decidido construir de esas máquinas para todos los niños que juegan ahora en este jardín. Y para entregarlas decidieron esconderlas en todo este espacio.

 

Ahora, deben ir a buscarlas. ¿Creen que pueden encontrarlas?  

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